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Protégete a ti y a tu familia de las Enfermedades Respiratorias Agudas


¿Qué son las Enfermedades Respiratorias Agudas (ERA)?


 
Son enfermedades de las vías respiratorias, causadas en mayor parte por virus o bacterias; se adquieren por el aire o por contacto con personas enfermas.
 
Las enfermedades respiratorias agudas o gripa, son enfermedades infecciosas de las vías respiratorias producidas por virus o bacterias, se contraen cuando inhalas gotitas provenientes de la tos o los estornudos de alguien que tenga gripa. También las puedes contraer si tocas algo que contenga el virus o la bacteria y luego te tocas la boca, la nariz o los ojos.
 

¿Cuáles son los síntomas?

 
 
Los síntomas son tos, mocos, flemas, dolor o enrojecimiento de la garganta, dolor de cabeza, dolores musculares, ronquera, dolor de oído y en algunos casos fiebre y dificultad para respirar.
 

¿Cómo evito que los niños y niñas se enfermen?

 

  • Proporciona lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad y complementaria hasta los dos años.
  • Mantén su esquema de vacunación al día de acuerdo a la edad.
  • Fomentar la lactancia materna en caso de niños menores a 2 años.
  • Protégelos de los cambios bruscos de temperatura.
  • Ventila e ilumina tu casa todos los días y procura tener tu casa libre de humo.
  • Evita el contacto y saludar de mano o de besos a personas que tengan una infección respiratoria aguda.
  • Evita el contacto con personas con tos o gripa
 

Recomendaciones para evitar el contagio 

 

  • Lava tus manos con agua y jabón frecuentemente durante el día o usa un desinfectante para manos a base de alcohol.
  • Cuando te enfrentes a cambios bruscos de temperatura, cubre la boca y nariz con tapabocas.
  • Si tienes algún síntoma de resfriado, tos o fiebre usa tapabocas.
  • Si estás con personas con gripa que no tienen tapabocas, úsalo tú.
  • Estornuda en el antebrazo o cubriéndote con pañuelos desechables, nunca con la mano.
  • Evita tocar ojos, nariz o boca con manos no lavadas.
  • Evita el contacto directo con personas enfermas.
  • Limpia frecuentemente las superficies sucias o que se tocan con mayor frecuencia.
  • Evita asistir a sitios de alta afluencia de personas si tienes síntomas de gripa.
  • Ventila e ilumina los espacios de casa y oficina.
  • Consulta a tu médico si presentas alguno de los siguientes síntomas: respiración más rápida de lo normal, fiebre de difícil control por más de dos días, si el pecho te suena o te duele al respirar, somnolencia o dificultad para despertarte, ataques o convulsiones, decaimiento o deterioro del estado general en forma rápida.
  • No ingieras medicamentos y antibióticos para la tos, a menos que sean recomendados por el médico tratante.
  • Mantente hidratado la mayor parte del día, así podrás controlar la enfermedad y evitarás complicaciones futuras.
  • Acude inmediatamente a tu IPS de asignación si presentas los siguientes síntomas: Fiebre mayor a 38ºC de difícil control, tos, dificultad respiratoria, dolor de pecho al respirar o toser, dolor abdominal, decaimiento o cansancio excesivo, expulsa flemas amarillas o con pintas de sangre y deterioro progresivo de tu salud en menos de 72 horas.
  • Acude inmediatamente a tu IPS de asignación si viajaste 14 días previos al inicio de síntomas a países con circulación activa de virus respiratorios con potencial pandémico; o historial de viaje a Wuhan, provincia de Hubei, China u otras áreas con circulación viral confirmada del nuevo coronavirus (2019-nCoV) en los 14 días anteriores al inicio de los síntomas.
 


¿Cuándo consultar al médico con niños(as)?


 
 
Las gripas se pueden atender en casa bajo cuidados adecuados, sin embargo, si presenta alguno de los siguientes síntomas, acuda al médico de inmediato:
 
En niños(as)  menores de  2 meses:
  • Respira más rápido de lo normal
  • Apetito disminuido
  • Fiebre aunque sea en una oportunidad
  • Le suena el pecho al respirar
  • Somnolencia
  • Ataques o convulsiones
De 2 meses a 5 años
  • Fiebre de difícil control mayor a 38,5 °C por más de 3 días
  • Permanece decaído al bajar la fiebre
  • Respira más rápido de lo normal
  • Se le hunden las costillas al respirar
  • Le suena el pecho al respirar
  • No puede comer o beber, o vomita todo
  • Somnolencia
  • Ataques o convulsiones
  • Supuración o mal olor de oído
 

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