Imprimir la información de la página

Fortalece tu corazón, cuida tu vida

Las enfermedades del corazón están asociadas a la presencia de una combinación de factores de riesgo que pueden incluir edad, sexo, antecedentes familiares, consumo de cigarrillo, mala alimentación, falta de actividad física, consumo de alcohol, hipertensión, diabetes, obesidad y la hiperlipidemia (colesterol y/o triglicéridos elevados en la sangre). Pueden ser prevenidas o tratadas manteniendo un estilo de vida saludable. Para ello, es importante que tengas en cuenta los siguientes factores:

Alimentación sana:

Una alimentación equilibrada es fundamental para la salud del corazón y del sistema cardiovascular. Te aconsejamos incluir alimentos de acuerdo con los requerimientos nutricionales según tu sexo, edad y actividad física que realices. Para ello te recomendamos consumir:

64C2C8

Practica ejercicio:

Hacer ejercicio es uno de los factores protectores más importantes para la salud. Entrenar al corazón reduce el riesgo de cardiopatías y todo tipo de enfermedades cardiovasculares.

Al menos 30 minutos diarios de actividad física ayudan a mantener el sistema cardiovascular en forma y contribuyen  a mantener un peso normal.

Para las personas que padecen enfermedad coronaria, la actividad aeróbica frecuente contribuye a que el corazón trabaje mejor. También puede reducir el riesgo de presentar un segundo ataque cardíaco en personas que ya han tenido uno. Recuerda que es importante recibir la orientación del equipo de salud. 

Evita el humo:

Evitar el consumo de cigarrillo es cuidar la salud. Independientemente de cómo se consuma (cigarrillos, cigarros, pipa o tabaco para mascar). La exposición pasiva al humo del tabaco también es peligrosa.

Vigila tu salud:

Te presentamos algunos tips para que los tengas en cuenta en tu autocuidado:

¿Cuáles son los síntomas de las enfermedades cardiovasculares?

Los síntomas de un ataque al corazón consisten en:

Además, puede haber dificultad para respirar, náuseas o vómitos, mareos o desmayos, sudores fríos y palidez. La dificultad para respirar, las náuseas, vómitos, el dolor en la mandíbula o la espalda son más frecuentes en las mujeres.
 
Entre los síntomas pueden presentarse también dificultad para dormir, cansancio y falta de energía.
 

Para reflexionar:

 
 

Comparte esta publicación